App de contenido

La IA en tu app

Tus lectores llegan con una pregunta. Hoy se la hacen a un buscador, que responde en tu lugar, o rebuscan en tu app hasta encontrarla. GoodBarber te permite abrir una tercera vía: un asistente que responde dentro de la app, justo al lado de tu contenido.

Dos extensiones hacen esto. En pantalla se parecen: una conversación, una pregunta, una respuesta. Por dentro no van a buscar la respuesta al mismo sitio, y ahí está toda la diferencia. Equivocarse de extensión es prometer una respuesta fiable y entregar una inventada.

Capítulo 1Dos asistentes, dos fuentes de respuesta

La tabla siguiente es el plano de esta guía. Léela primero: evita tres cuartas partes de las malas elecciones.

El chatbot RAGLa extensión ChatGPT
De dónde sale la respuestaDe tu contenido publicado, y de nada másDel conocimiento general del modelo
Qué configurasLas secciones que alimentan su base de conocimientoUna instrucción que describe su papel y su tono
Quién paga la IAGoodBarber, mediante los créditos de la extensiónTú, directamente con OpenAI
Clave de API que aportarNoSí, la tuya
En qué appsApps de contenidoApps de contenido y apps de e-commerce
Qué cuestaSu ficha muestra el precio que se aplica a tu app, créditos incluidosSu ficha, más tu consumo en OpenAI

Una frase para retener la distinción: el chatbot RAG sabe lo que has publicado, la extensión ChatGPT sabe lo que el modelo ha aprendido. El primero no puede responder sobre un tema que nunca has tratado. El segundo responderá igualmente, y a veces eso es justo lo que no quieres.

Los dos pueden convivir en la misma app. Un asistente de conversación general en la pantalla de inicio y un chatbot documental en la sección de archivo no compiten entre sí.

Capítulo 2El chatbot RAG, que responde con tu contenido

RAG viene de retrieval-augmented generation. El principio cabe en una frase: antes de responder, el asistente va a buscar los pasajes pertinentes en tu contenido, y escribe su respuesta a partir de esos pasajes.

Esa es la diferencia entre un asistente que sabe de tu tema y un asistente que sabe del tuyo. Para un archivo de artículos de diez años, una guía de viaje, un manual interno o una base de preguntas frecuentes, es la única forma que se sostiene: las respuestas se quedan dentro de los límites de lo que has escrito, y envejecen al mismo ritmo.

El chatbot es una extensión antes que una sección, y el orden importa. Todo parte de la entrada RAG Chatbot del menú principal, en el primer nivel entre Notification y Statistics: ahí es donde añades la extensión, y solo cuando se ha añadido pasa la sección a estar disponible en tu app. Buscarla en la lista de secciones antes de pasar por ahí es no encontrarla.

Una vez colocada, se comporta como cualquier otra sección: ocupa su sitio en tu menú, cuenta para tus 120 secciones, y adopta los colores y la tipografía de tu app.

Sus ajustes se abren desde la misma entrada de menú, en una pantalla de cuatro pestañas: ajustes, diseño, secciones fuente e informes.

Un fragmento del menú principal del back office. Entre la entrada de las notificaciones y la de las estadísticas, una entrada dedicada al chatbot, marcada con un icono de robot y resaltada porque está abierta.
La entrada está en el primer nivel: aquí es donde se añade la extensión.

Tú eliges lo que tiene derecho a saber

Este es el ajuste que decide la calidad de tu chatbot, y también es el que se hace con prisas.

La pestaña Sections lista las tuyas, ordenadas por tipo de contenido: tus artículos, tus eventos, tus lugares. Marcas las que deben alimentar la base de conocimiento, y puedes bajar hasta el nivel de categoría: toda la sección de artículos, o solo la categoría Práctica.

Todo lo que publiques después en esas secciones entra automáticamente. No hay botón de actualización que recordar, ni exportación que rehacer: tu base de conocimiento sigue a lo que publicas.

Un último ajuste completa el cuadro: un tope de elementos conservados por cada fuente seleccionada, desde el más reciente hacia atrás. Subirlo da más material al asistente y consume más créditos. Un medio que publica cada día y una guía de viaje estable no necesitan el mismo valor.

La pestaña que designa las fuentes del chatbot, entre las cuatro pestañas de su pantalla de ajustes. Una frase explica que el contenido de las secciones marcadas alimenta la base de conocimiento y que las publicaciones posteriores entran solas. Debajo, una tabla por tipo de contenido: una línea por sección, en negrita, y después sus categorías con sangría, cada una con su propio interruptor. Aquí la sección está activada y sus categorías no.
Dos niveles de interruptores: toda la sección, o solo algunas de sus categorías.

Elegir el modelo es cambiar detalle por coste

Se configuran dos modelos por separado, y no hacen el mismo trabajo.

El modelo de generación es el que escribe la respuesta. La lista va de los modelos más recientes a sus variantes Mini y Nano, más rápidas y más frugales. Incluye modelos de OpenAI y modelos Mistral, lo que te permite quedarte en infraestructura europea cuando eso te importa.

El modelo de indexación es el que convierte tu contenido en algo con lo que la búsqueda puede trabajar. Su versión grande maneja mejor los textos largos y con matices; su versión económica es más rápida y consume menos.

La regla práctica: empieza por una variante económica, mide la calidad de las respuestas con tus preguntas reales, y sube después si no llegas. Hacerlo al revés cuesta dinero para nada.

El tono, y qué hacer cuando la respuesta no existe

Un campo de tono de escritura te permite describir cómo se dirige el asistente a tus lectores: el nivel de formalidad, el estilo. Ese campo no está para añadir conocimiento, está para fijar la voz.

Ahora bien, lleva la instrucción más útil de toda la pantalla: la que dice qué responder cuando la respuesta no está en tu contenido. Sin ella, un asistente suele preferir improvisar antes que reconocerlo. Escríbelo explícitamente: dile que diga que no lo sabe y que remita a tu página de contacto. Una frase, y tu chatbot deja de inventar.

Mostrar de dónde sale la respuesta

Dos interruptores deciden lo que aparece debajo de las respuestas. Las tarjetas de fuente interactivas muestran el artículo, el evento o el lugar a partir del cual se construyó la respuesta, y el lector lo abre con un solo gesto. Un segundo interruptor añade un botón de copia en cada mensaje de la conversación.

Mira esa respuesta: no solo es correcta, dice de dónde viene. Cada receta citada lleva su enlace al artículo, y la fila de tarjetas bajo la conversación devuelve al lector a tu contenido. Esa es la diferencia visible entre un asistente que se apoya en ti y un asistente que habla de memoria.

Activa las tarjetas de fuente. Hacen tres cosas a la vez: demuestran que la respuesta viene realmente de ti, devuelven al lector a tu contenido en lugar de dejarlo en la conversación, y te dan una forma de comprobar tu chatbot de un vistazo.

La pantalla completa de un chatbot en una app de cocina. Arriba, el título de la sección, una flecha de vuelta y el acceso a la cuenta. La pregunta del lector aparece a la derecha en una burbuja oscura, la respuesta sigue debajo, precedida por el avatar del asistente: tres recetas propuestas, cada una resumida en una línea y seguida de un botón que abre el artículo correspondiente, y después una pregunta que invita al lector a elegir. Bajo la conversación, una fila de tarjetas deslizantes lista las recetas usadas como fuente, cada una con su foto, su título y el principio de su descripción; la tercera queda cortada por el borde de la pantalla, señal de que la fila se desplaza. Abajo, el campo de escritura y su botón de envío.
Las tarjetas de fuente devuelven al lector a tu contenido, en lugar de dejarlo en la conversación.

Reservarlo a tus suscriptores

Una opción de restricción de acceso cierra el chatbot a los visitantes de paso y lo reserva a las personas identificadas o suscritas. Se apoya en una de las dos familias de acceso de la plataforma, la extensión de suscripción integrada o la extensión Authentication, así que una de las dos tiene que estar activa en tu app.

Esas dos familias no se acumulan: es la bifurcación descrita en «Animar una comunidad con tu app», y se decide antes, no después. Si tu app vive de una suscripción integrada, es por ahí por donde pasa la restricción.

Es un buen candidato a contenido reservado. Un asistente que conoce diez años de tu archivo tiene un valor que el lector capta de inmediato, cosa que rara vez ocurre con un artículo más.

Lo que cuesta

El chatbot RAG es una extensión, y su ficha muestra el precio que se aplica a tu app. Incluye un volumen de créditos, que se renueva cada mes, y un contador en lo alto de la pantalla muestra el saldo restante junto a la fecha de la próxima renovación. El volumen incluido está en esa misma ficha.

Dos cosas consumen esos créditos, y no en la misma proporción. Indexar tu contenido cuesta poco y ocurre una vez, y después en cada publicación. Las preguntas de tus usuarios consumen el resto, y su consumo depende del modelo elegido y de la complejidad de la pregunta. Dicho de otro modo, tu factura sigue a tu audiencia: es una buena noticia, siempre que lo hayas visto venir.

Capítulo 3La extensión ChatGPT, un asistente que tú encuadras

El otro tipo de asistente no lee tu contenido. Conecta una instancia de ChatGPT a tu app, y tú le das un papel.

Como toda extensión, su ficha muestra el precio que se aplica a tu app, y funciona en las dos líneas de producto, tanto en apps de contenido como en apps de e-commerce.

Igual que el chatbot RAG, es una extensión antes que una sección, y se aplica el mismo orden: primero la activas en Extensions Store All extensions, y la sección solo aparece en la lista de tipos una vez hecho eso. Después encontrarás el estado de todas tus extensiones en Extensions Store Management.

Sus ajustes se abren desde el menú de la sección, mediante la entrada que configura el asistente. Su pantalla solo tiene dos pestañas, ajustes y diseño, mientras que el chatbot RAG tiene cuatro. Esa es la diferencia de naturaleza, visible a simple vista.

Tu clave, tu factura

La primera diferencia está justo ahí, y no es menor. Un bloque de acceso a OpenAI te pide una clave de API secreta, que creas en tu cuenta de OpenAI. La relación comercial se queda entre tú y OpenAI: GoodBarber no cobra nada por las conversaciones y no se lleva nada por el camino.

Lo que eso significa en la práctica: abres una cuenta en OpenAI, le pones un medio de pago, y vigilas el consumo desde su panel, no desde tu back office. Algunos modelos recientes exigen además que tu organización esté verificada en OpenAI, cosa que la pantalla señala.

El mensaje de sistema hace todo el trabajo

Solo tres campos, y el tercero lo lleva todo. Introduces el nombre del asistente, eliges un modelo de generación en una lista que va del más reciente al más económico, y después escribes el mensaje de sistema.

Ese texto es lo único que separa a tu asistente de un ChatGPT cualquiera. Describe su papel, su tono y, sobre todo, el abanico de temas que acepta tratar. Un asistente al que no se le ha dicho de qué habla hablará de todo, incluido de lo que no quieres en tu app.

Escríbelo en dos partes. Primero el papel, dicho de forma sencilla: quién es, a quién habla, sobre qué tema. Después el cierre, igual de importante: qué debe responder cuando la pregunta se sale del tema. Esa segunda mitad es la que se olvida, y es la que mantiene al asistente en su carril.

Igual que el chatbot RAG, la extensión ChatGPT puede reservarse a tus usuarios identificados, mediante la misma opción de restricción, y su aspecto se configura en la pestaña de diseño.

El límite que conviene conocer

Se deduce directamente de su funcionamiento: este asistente no conoce tu contenido. No sabe lo que publicaste ayer, ni tus horarios, ni tus precios, ni el nombre de tu nueva colección. Si un usuario lo pregunta, responderá igualmente, con lo que el modelo cree saber.

El mensaje de sistema reduce ese riesgo, no lo elimina. Así que reserva esta extensión para usos en los que la respuesta no tenga que ser tuya: un asistente que aconseja, que reformula, que acompaña los primeros pasos. En cuanto la respuesta tenga que ser exacta y verificable, lo que necesitas es el chatbot RAG.

Capítulo 4Cuál elegir

La pregunta se zanja en una sola línea: ¿la respuesta tiene que venir de ti?

Lo que quieres hacerLa extensión que hay que elegir
Responder sobre tus horarios, tus precios, tu actualidad, tu archivoEl chatbot RAG
Convertir un fondo documental en respuestas directasEl chatbot RAG
Hacer buscable un manual interno o un conjunto de procedimientosEl chatbot RAG
Guiar a un visitante por una ciudad, un lugar, un eventoEl chatbot RAG
Ofrecer un asesor temático que sugiere y reformulaLa extensión ChatGPT
Ayudar a descubrir la app, en lenguaje llanoLa extensión ChatGPT
Medir el interés de tus usuarios por un asistente, sin coste de suscripciónLa extensión ChatGPT

Tres ejemplos para asentar la regla.

Un centro educativo. Paraigua publica sus calendarios, sus normas y sus circulares. Las mismas preguntas vuelven cada año, en las mismas fechas, y cada una ya tiene su respuesta escrita en algún sitio. Es el caso de manual para el RAG: el material existe, solo que se llega mal a él.

Una guía de viaje. Portland describe lugares, eventos, rutas. Un visitante que pregunta «qué está abierto el domingo por la mañana cerca del puerto» pregunta algo que el contenido responde, pero que ningún menú le permite formular. RAG otra vez.

Un salón de belleza. Freyja Spa no tiene fondo documental, pero sí tiene clientas que dudan entre dos tratamientos. Un asistente encuadrado por un mensaje de sistema, que hace dos o tres preguntas y orienta hacia el servicio adecuado, resulta útil sin necesitar conocerse el catálogo de memoria. Basta con la extensión ChatGPT, y no cuesta nada más.

Capítulo 5Tres cosas que hay que saber antes de empezar

El chatbot RAG solo existe en las apps de contenido. Una app de e-commerce no puede activarlo hoy. En esa línea sigue estando disponible la extensión ChatGPT.

Un chatbot solo responde bien si tu contenido responde. Este es el límite que más a menudo se descubre demasiado tarde. Un asistente conectado a treinta artículos vagos produce treinta respuestas vagas, y hace visible un problema de contenido que pasaba desapercibido mientras nadie hacía la pregunta directamente. Antes de activarlo, relee lo que publicas y pregúntate si un lector encontraría ahí su respuesta. Si no, lo que hay que trabajar es el contenido, no el modelo.

Sigues siendo responsable de lo que dice tu app. Un asistente habla en tu nombre, en tu app, con tus colores. Pruébalo con tus preguntas reales antes de publicar, incluidas las incómodas, y conserva la instrucción que le dice que reconozca lo que no sabe. Un asistente que responde «no lo sé, escríbenos» no te cuesta nada. Un asistente que se inventa tus horarios te cuesta un cliente.